Jueves, 9 de Octubre
Estreno
20.00 h. Auditorio Martín Recuerda. Casa de la Cultura
Entrada gratuita

Köln 75
(Alemania, Polonia, Bélgica, 2025)

Dirección y guión: Ido Fluk
Fotografía: Jens Harant
Actores: Mala Emde, John Magaro, Michael Chernus, Alexander Scheer, Ulrich Tukur, Jördis Triebel y Susanne Wolff
Música: Stefan Rusconi, Hubert Walkowski

Presenta:
Antonio Miguel Arenas. Director Artístico del Festival de Jóvenes Realizadores de Granada.
Con la participación de:
Rafael Marfil Carmona. Profesor de Educación Artística de la Universidad de Granada y crítico de jazz.

Colabora:
31 Festival de Jóvenes Realizadores. Granada Film Fest.

 

Un momento extraordinario

En enero del año 1975, un evento singular transformó un obstáculo técnico en un hito artístico sin precedentes en la historia del jazz contemporáneo. La protagonista inicial fue Vera Brandes, una joven alemana con apenas 17 años, apasionada y advenediza promotora musical, que concibió el ambicioso proyecto de organizar un concierto de jazz en el templo musical de la Ópera de Colonia (Kölner Opernhaus). Su objetivo era nada menos que presentar al pianista estadounidense Keith Jarrett, ya reconocido internacionalmente por su virtuosismo técnico y su capacidad de improvisación estructural, elementos que lo habían convertido en una figura disruptiva dentro del lenguaje jazzístico post-bop y del jazz de vanguardia.

La película, dirigida por Ido Fluk se estrenó en la Filmoteca Vasca y El Círculo de Bellas Artes de Madrid, entre otros cines, el pasado mes de agosto, y se proyectó por primera vez, el pasado mes de febrero, en el Festival de Cine de Berlín (Berlinale), y cuenta con la participación de Mala Emde como Vera Brandes, John Magaro como Keith Jarrett y Alexander Scheer como Manfred Eiche

La ejecución del famoso concierto estuvo marcada por una cadena de adversidades logísticas y técnicas. Jarrett llegó a Colonia exhausto, tras una extensa gira europea que había afectado tanto su salud física como su estabilidad emocional. Al llegar al teatro para realizar la prueba de sonido, se encontró con un piano completamente inadecuado para un recital de esa envergadura: un modelo vertical de la marca Bösendorfer, concebido para ensayos y ensambles menores, con un timbre opaco, una acción mecánica irregular, graves desbalanceados, registro medio desentonado y un pedal de resonancia que no funcionaba correctamente. El instrumento distaba mucho del Bösendorfer Imperial de concierto que había sido inicialmente solicitado.

Este déficit técnico generó en Jarrett una reacción comprensible de frustración. Se planteó seriamente cancelar la actuación, al considerar que el instrumento imposibilitaba una ejecución que estuviera a la altura de sus estándares artísticos. Sin embargo, la perseverancia de Brandes —quien con determinación juvenil y una sensibilidad poco común para la dimensión artística del acontecimiento logró persuadirlo— fue determinante. Finalmente, Jarrett accedió a tocar bajo condiciones que habrían sido inaceptables para la mayoría de los concertistas profesionales.

Lo que ocurrió a continuación ha sido calificado por críticos y musicólogos como uno de los momentos más extraordinarios de reinvención artística en la historia del jazz. Jarrett, obligado a adaptarse en tiempo real a las deficiencias del instrumento, diseñó una narrativa musical completamente improvisada de aproximadamente una hora de duración. Esta performance no solo evidenció su dominio de la estructura armónica y rítmica del jazz modal y del minimalismo europeo, sino también su capacidad de integrar elementos melódicos del gospel, el blues y la música clásica en un flujo continuo de expresión emocional.

El público, que colmaba la sala, respondió con una atención reverencial, atrapado desde el primer compás en un trance colectivo que difícilmente podría repetirse. La actuación fue grabada por el ingeniero de sonido de ECM (Edition of Contemporary Music), el legendario Manfred Eicher, y lanzada posteriormente bajo el título The Köln Concert. El álbum no solo alcanzó un éxito comercial sin precedentes en la categoría de piano solo dentro del jazz —superando los cuatro millones de copias vendidas a nivel global—, sino que se consolidó como un manifiesto sonoro de la estética jarrettiana: la transmutación del error en virtud, de la limitación técnica en libertad expresiva.

Décadas más tarde, la película Köln 75,  revisita este episodio con una perspectiva narrativa e histórica. Más allá del retrato de un intérprete en estado de gracia, con el jazz en segundo plano, el filme recupera la figura clave de Vera Brandes, cuya visión, coraje y obstinación juvenil fueron elementos esenciales para la materialización del concierto.

La película plantea una reflexión sobre el papel de la incertidumbre, el riesgo y la fragilidad en el proceso creativo, y sobre cómo los factores extra-musicales pueden incidir profundamente en la gestación de una obra maestra.